En los brazos de una mujer morena, el tibio sabor se hacía mas que leche materna en el paladar del pequeño engendro. El niño, desgarrado de hambre parecía querer devorar el seno de su madre. Pero lo respetó y su apetito contuvo sabiendo que aquella actitud solo le causaría la muerte por inanición en un par de dias. Sin seno el niño no podría beber como beben los niños, y sabía que no podía permitir su muerte. Era trocito moreno, como su madre, sepultado en incertidumbre, cubierto de desventuras, siendo niño.
Ese niño creció, y vivió. Aún existe. Y este día recuerda aquellos pechos venturados que le hicieron hombre, porque un nuevo año les hace distantes. Y mirando hacia los dias que fueron, se hace promesa de seguir sin melancolía. Un nuevo año.
2 de febrero.
Gabriel Godoy se hizo hombre junto al niño moreno que fue amamantado por la madre morena que le mecía en los brazos. Mientras el niño bebía sus ansias, Godoy le miraba beber y escribía sus pasiones.
Así fue como aprendió a mover la muñeca en pos de la palabra. Así es como aprendió a ser un Vergara siendo Godoy desde el principio.
Ese niño creció, y vivió. Aún existe. Y este día recuerda aquellos pechos venturados que le hicieron hombre, porque un nuevo año les hace distantes. Y mirando hacia los dias que fueron, se hace promesa de seguir sin melancolía. Un nuevo año.
2 de febrero.
Gabriel Godoy se hizo hombre junto al niño moreno que fue amamantado por la madre morena que le mecía en los brazos. Mientras el niño bebía sus ansias, Godoy le miraba beber y escribía sus pasiones.
Así fue como aprendió a mover la muñeca en pos de la palabra. Así es como aprendió a ser un Vergara siendo Godoy desde el principio.
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