Gato dormido entre las habas.
Tarro negro a su costado; tubo de plástico, sucio.
Piedras por doquier.
Trozos de madera ensimismada.
Pita y pasto enaltecido.
Boldo joven y discreto.
Rama callada, erguida, sin vacilación.
Papayo fuerte, copioso.
Papayas vivas y papayas sobre un cubo de ladrillos enmohecidos.
Sillas metálico-plásticas bajo la sombra.
Carretilla oxidada; pala oxidada.
Manguera empolvada, enterrándose bajo el camino por el cual llegué a éste, el lugar desde donde el respeto me hace describir éste desorden de mi niñez.
El gato despierta y brinca. Una mosca le ha despertado. El gato se pierde entre las matas.
Hay hojas hacia donde se mire.
Un parrón modesto de uvas dulzonas burlescas.
Un limón apartado, sin limones.
Dos duraznos juntos, peludos, según acota mi madre.
Golondrinas conversando cerca de un rosal.
Claveles que viven colgando, alejados del suelo.
Ajos con rostro de ave enverdecida de largos cuellos y picos afilados.
Eter variopinto.
Mora atrincherada.
Manzano reverente.
Y un ciruelo alicaído de pocas hojas.
Este es un patio alborotado donde el gato suele dormitar bajo las habas.
Un patio acostumbado a mis andanzas de niño, en parte ajeno, en parte mío.
Patio de mi infancia.
(Escrito el sábado 15-11-08. Dedicado a Gabriela Cartes)
Tarro negro a su costado; tubo de plástico, sucio.
Piedras por doquier.
Trozos de madera ensimismada.
Pita y pasto enaltecido.
Boldo joven y discreto.
Rama callada, erguida, sin vacilación.
Papayo fuerte, copioso.
Papayas vivas y papayas sobre un cubo de ladrillos enmohecidos.
Sillas metálico-plásticas bajo la sombra.
Carretilla oxidada; pala oxidada.
Manguera empolvada, enterrándose bajo el camino por el cual llegué a éste, el lugar desde donde el respeto me hace describir éste desorden de mi niñez.
El gato despierta y brinca. Una mosca le ha despertado. El gato se pierde entre las matas.
Hay hojas hacia donde se mire.
Un parrón modesto de uvas dulzonas burlescas.
Un limón apartado, sin limones.
Dos duraznos juntos, peludos, según acota mi madre.
Golondrinas conversando cerca de un rosal.
Claveles que viven colgando, alejados del suelo.
Ajos con rostro de ave enverdecida de largos cuellos y picos afilados.
Eter variopinto.
Mora atrincherada.
Manzano reverente.
Y un ciruelo alicaído de pocas hojas.
Este es un patio alborotado donde el gato suele dormitar bajo las habas.
Un patio acostumbado a mis andanzas de niño, en parte ajeno, en parte mío.
Patio de mi infancia.
(Escrito el sábado 15-11-08. Dedicado a Gabriela Cartes)