Hay un ave con un vuelo no sabido.
Uno de pájaro a tierra anclado.
Uno de caminata y saltos bravos.
Es un vuelo que ojo humano nunca ha visto
porque el ave que así vuela está en su jaula.
Y su jaula en mi habitación,
y mi habitación lejos de las gentes,
y las gentes a la distancia de mi.
Esta ave come flautas
y traversa su voz se libra de mi,
aunque solo yo le escucho
y no se aleja de aquí.
Esa ave solo bebe partituras,
y SOLes FAmélicos
la apartan de mí.
Su vuelo no sabido es solo mío,
y solo míos sus días.
Esa ave cantará hasta que regreses.
Y si no regresas,
hasta que yo parta.
(...Raskolnikov...)
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